El día de ayer, lunes 8 de junio de 2015 alrededor de las 5:00pm, un conjunto de manifestantes opositores al Presidente Rafael Correa, supuestamente autoconvocados a través de redes sociales, se apostaron en varias ciudades del país para expresar su apoyo a las críticas de la dirigencia opositora hacia las recientes medidas económicas y fiscales impulsadas por el Gobierno de la Revolución Ciudadana, situación que generó la reacción de miles de ciudadanos, que salieron a las calles para manifestarse a favor de las medidas económicas y fiscales impulsadas por el actual Gobierno, destinadas a la redistribución equitativa del capital acumulado por los estratos más elevados de la sociedad ecuatoriana.

En la ciudad de Quito, estas manifestaciones a favor y en contra de la gestión del Gobierno de la Revolución Ciudadana se realizaron en las afueras de la sede principal del Movimiento Alianza País, ubicada en la Av. De Los Shyris, y lo que comenzó como un acto democrático de expresión de las opiniones públicas de dos sectores de la población, degeneró, primero en agresiones verbales y la quema de banderas del Movimiento Alianza País por parte del sector opositor, hasta las agresiones físicas, la más grave de ellas recibida por Napoleón Pasquel, uno de los tantos militantes del Movimiento que se presentó a la Tribuna para expresar su apoyo a la gestión del Presidente Rafael Correa.

Desde el punto de vista del Partido Socialista Frente Amplio, desea reiterar su apoyo al nuevo esquema del impuesto a las herencias, ya que considera que afecta sólo a los intereses privados de un puñado de familias que históricamente han manejado el poder político y económico del país, y que beneficia a las grandes mayorías de la población nacional, que serán favorecidas con el aumento de ingresos fiscales para fortalecer la inversión pública.

Adicionalmente, el Partido Socialista Frente Amplio expresa su preocupación por estos primeros ensayos oposicionistas que buscan replicar el modelo trasnacional de violencia política impulsado y dirigido por las derechas fascistas, y que, en determinadas situaciones de coyunturas electorales, y ante la falta de identidad con el sentimiento de las grandes mayorías nacionales, impulsan un discurso de odio que pretende, bajo cualquier excusa, llamar a la gente a la calle para generar una escalada de violencia física que rompa con la estabilidad democrática y mine la institucionalidad pública, con el fin último de crear un clima de ingobernabilidad que impida la continuidad democrática y les permita tomar el poder por la vía del golpe de Estado.

En esta ocasión la estrategia discursiva de la derecha se apoya en un conjunto de reformas fiscales que, como se mencionó antes, sólo toca los intereses económicos de unos pocos representantes de la élite, y que sin embargo, se quiere hacer ver como un golpe al bolsillo de las grandes mayorías, lo que representa una burda e irresponsable manipulación de la realidad concreta, enfocada a la instigación al odio entre sectores de la ciudadanía que, a pesar de tener diferencias políticas e ideológicas, se benefician de igual manera con las medidas redistributivas impulsadas por el ejecutivo nacional.

Secretaria Ejecutiva
Partido Socialista Ecuatoriano