En el Informe a la Nación, realizado el 24 de mayo del presente año, el Presidente Rafael Correa anunció la reestructuración del sistema impositivo para las herencias. Esta medida se enmarca en la expresión histórica de los programas de la izquierda revolucionaria, sino que apunta no solo a la redistribución equitativa de la riqueza heredada como un medio para corregir un factor de inequidad fundamental en el sistema económico ecuatoriano, sino también replica medidas similares tomadas en otras regiones del mundo en las cuales se han reducido las condiciones para la ocultación de patrimonios y la evasión fiscal a través de las herencias.

Ante esta nueva restricción de las posibilidades de cometer este tipo de delitos, y ante un conjunto de medidas que afectan a un sector mínimo de la población en beneficio de las grandes mayorías, no se han hecho esperar las críticas opositoras de la derecha ni el silencio cómplice de la falsa izquierda.

El nuevo esquema impositivo para las herencias afecta los intereses económicos de un sector mínimo de la población, ya que sólo tres de cada mil ecuatorianos reciben una herencia cada año, y solo tres de cada cien mil obtienen una herencia mayor a USD 50.000, lo que no tiene prácticamente ningún impacto sobre los ingresos económicos de los trabajadores de los sectores medios y bajos.

Por otro lado, los impuestos no son exclusivamente un medio para fortalecer los ingresos fiscales del Estado, sino una herramienta que sirve para propiciar una mejor distribución de la riqueza entre la ciudadanía en su conjunto, que se beneficia de los crecientes aumentos en la inversión pública, que actualmente alcanza aproximadamente un 12% del PIB, casi el triple del promedio de la región.

Con el nuevo esquema del impuesto a la herencia –que no se aplicará al monto total de la herencia, sino al ingreso individual de cada uno de los herederos– se podrá evitar la fuga de capitales a paraísos fiscales, y se garantizará además el cobro de impuestos con base en los ingresos económicos de los grandes acaparadores de capital.

Desde la perspectiva del Partido Socialista Ecuatoriano, el nuevo esquema del impuesto a la herencia afecta sólo a los intereses privados de un puñado de familias que históricamente han manejado el poder político y económico del país, y beneficia a las grandes mayorías, que serán favorecidos con el aumento de ingresos fiscales para la inversión pública. Adicionalmente, el nuevo esquema restringirá la base de posibilidades para los delitos fiscales, lo que complementa el reimpulso de la lucha contra la corrupción, la cual no sólo abarcará al sector público, sino que también se extiende al sector privado y a todo el tejido social en su conjunto.

Quito, 03 de junio de 2015

Partido Socialista del Ecuador