El 11 de septiembre de 1973, se produjo un hecho que marcaría la vida democrática del hermano pueblo chileno y de toda Latinoamérica. El Gobierno legítimamente electo de la Unidad Popular -que estaba presidido por el compañero Salvador Allende- sufrió un Golpe de Estado por parte de la cúpula militar, presidida por el Gral. Augusto Pinochet, quien de manera vil y cobarde bombardeó y atacó el Palacio de La Moneda, instaurando desde ese día una de las más crueles dictaduras de toda la región.

Este golpe militar fue confabulado con los sectores más oligárquicos de Chile y algunos medios de comunicación entre ellos: diario El Mercurio. Además, contó con el apoyo del imperialismo internacional, encabezado por los EE.UU y gestado por  la CIA. Ellos serían los encargados de generar un clima de conspiración en contra de un gobierno legalmente constituido.

Pese a todo intento desestabilizador, el gobierno de la Unidad Popular, durante los tres años de gestión emprendió una serie de políticas económicas y sociales a favor de los sectores populares y más desfavorecidos.

Allende es el ejemplo de dignidad y resistencia, conjuntamente con aquellos compañeros que fueron parte de su gabinete y otros que simplemente por convicción e ideales decidieron quedarse defendiendo la democracia y la construcción del socialismo en Chile.

El último discurso de Salvador Allende -transmitido a todo el pueblo por Radio Magallanes-, dejó para las futuras generaciones el compromiso de luchar por una sociedad justa y para los trabajadores.

El asesinato del Presidente Salvador Allende y la sangre derramada por cientos de crímenes y persecuciones que dejó la dictadura, no fueron suficientes para detener los procesos sociales de cambio que actualmente transita América Latina.

La dictadura militar que se gestó a partir del 11 de septiembre de 1973 y que estaría vigente 17 años en Chile, es el  ejemplo del actuar genocida del imperialismo y las oligarquías nacionales. Es así que, consideramos necesario conocer la historia para jamás repetirla en nuestro continente.

El Partido Socialista Ecuatoriano se situará siempre al lado de los más humildes, de las y los trabajadores, estudiantes y del pueblo para continuar, con el ejemplo del Allende, luchando para transformar nuestra América Latina en un territorio de paz, dignidad y soberanía, con justicia social y redistribución de la riqueza; por una América Latina Socialista.

 

Fabián Solano Moreno

Presidente del Partido Socialista Ecuatoriano

 

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